Si esperamos hasta cierta fecha, edad o haber concluida cierta lista larga para merecer relajar: nunca relajaremos.
Si esperamos a circunstancias perfectas - internas, externas, personales, laborales, mundiales - o ideales para meditar, nunca meditaremos.
Crear espacio en nuestra vida para relajar es similar a organizar nuestro tiempo para llenar el tanque de nuestro vehículo con combustible. No somos máquinas. Si somos energía. Y la energía también se agota y necesitamos regularmente rellenar nuestro pozo de energía.
Meditar es hacer conciencia de lo que hay en nuestro mundo interno y también sensibilizar nuestro mundo externo. Meditar no es un escape. No es crear una experiencia especial ni somos especiales por meditar. Es una pausa. Una decisión consciente de pausar. La pausa esta llena de información tanto interno como externa. Es sensibilizar los estados de animo y emociones que fluyen atraves de nuestra experiencia humana. Es cultivar la habilidad de sentir sin miedo compasivamente y aprender a regular para recuperar. Es prender una luz de vela en nuestra mente para saber que estamos pensando y recordar que la mente es domable y la podemos manejar en lugar de dejar que nos maneje.
Relajar, recargar energía, meditar y pausar nos pone frente a frente con nuestra humanidad, luz y energia en potencial. La decisión y el poder de decidir cómo canalizar esa luz y usar esa energía divina es individual, personal y llena de poder.